miércoles, 8 de noviembre de 2017

Los mortales

Sobre la muerte de mi viejo me queda una tormenta emocional. Hay cuestiones en las que aún, siendo mi cuerpo y mis emociones, prefiero no meterme. Es porque me duele. Mucho. Extraño a mi mejor amigo y a mi papá. Ellos eran la misma persona. Se fueron de esta realidad. Me quedaron en la memoria.
A ellos tengo que agradecerle la felicidad de aquellos días. Hoy soy el reflejo de la esperanza de un mundo mejor. Y el reflejo del dolor del mundo entero. 
A ellos, mi amigo y mi papá, le debo el amor hacia el desarrollo de todos los seres humanos, dentro del circuito natural del planeta y dentro de la paz oral entre todos los seres vivos. 
Siempre me duele. Hace ya 7 años amigo. Hace ya 7 años pa.
Hoy, dentro de mi dolor mundano te veo a vos, y a tu dolor mundano. Queda también en mi memoria, y ahora en letras, el día que te estabas muriendo. Ese día que nos miramos a los ojos y vi en tus pupilas la injusticia de la sociedad. Tu alma dolida, con solo una mirada, pidiéndome perdón por no haber podido sanar el mundo que sabías, pronto ibas a dejar. 
No puedo, al menos cara a cara, darte las gracias viejo. Llegará entonces el momento que nos encontremos y honor de por medio, te voy a abrazar. Sabrás entonces que yo también lo intenté, e incluso, ojalá, pueda yo hacer aunque sea la mitad de lo que vos hiciste.

lunes, 6 de noviembre de 2017

294 lunes

La mañana se abre en oportunidades y el día me lleva unido a mi historia personal por un camino difícil. Las deudas, las noticias cada vez mas feas, mi propia creencia de estar enfermo, una posible hija a nacer que me ahoga en espera, la memoria recurrente de la situación que terminó con la muerte de mi viejo. La necesidad de algún consejo sincero. 
Indudablemente, hoy lunes, se abre en oportunidades. Una vez más.

Ya van 294 lunes así. Esforzándome entre hacer el bien y notar otra vez que se aprovechan de mi. Todavía creo en Dios. Pero me cuesta seguir así.