El pesar de mi cuerpo.
En palabras, solo puedo.
Susurrarte hasta donde llaga la inmensidad de mi dolor.
O gritarte,
si el alma me lo permite,
hasta donde venzo el peso
de toda mi respiración,
o el miedo,
que ensordecedor,
succiona todo mis sentidos.
Hasta llevarme desprotegido donde hay nadie mas que yo.
Te canto,
abriendo las puertas,
el camino de mi corazón.
Hoy duele a dolor.