¿A donde querés escapar
pequeña de alma doble?
Si el lugar mas lejano donde vayas
te llevará a tu centro mas noble.
Puedes ir ahora,
si es que así lo decides.
Es solo que las moscas,
vuelan cerca y te lo impiden.
Pues no le prestes atención,
no hacen mas que zumbarte.
Y alejarte de tu quiero.
Y alejarte de tu arte.
Verás desde allá en el viaje,
hacia como era tu vida.
Y que aquello que era feo,
también te sostenía.
Y eso que no querías,
era una ilusión,
que creabas por el miedo,
de perder la diversión.
Y que aquellos que eran rudos
mas no eran testarudos.
Eran los que veían
que no encontrabas tu rumbo.
No rechaces a los de tu lado,
aunque te implique aguantarlos.
Son los mismos que en el barro
te ofrecen sus abrazos.
lunes, 28 de octubre de 2013
El recuerdo que recuerdo
Me acuerdo cuanto mucho
amor te envié esa vez,
Cuando íbamos caminando juntos
Y que ya nunca recibiré.
Se que no es de este modo
como funcionan las cosas.
Que cuando uno da,
lo que recibe no importa.
Pero no puedo negarme
a mi mismo una cosa.
Me dolió mucho lo que hiciste
yo no merecía tal congoja.
Dios sabe cuanto me esforcé,
En demostrarte que eras la reina.
Pero en el feudo de las diosas,
No usa balanza quien hace las reglas.
Esto paso hace tiempo,
Solo que ahora me acuerdo.
Y sigo sin respuestas,
sobre el por que de los decretos.
Hasta nos unió una estrella fugaz
y apadrino nuestro camino.
Y no creíste en ello,
y cambiaste ese destino.
Igual nada puedo yo hacer.
No se puede obligar a nadie.
Es solo que ese año;
Haberte entregado tanto,
no me hizo tan feliz.
Me hizo bastante daño.
Ahora se hace poesía,
La traba de tal sentimiento.
Son recuerdos que me marcan,
Para seguir escribiendo el cuento.
amor te envié esa vez,
Cuando íbamos caminando juntos
Y que ya nunca recibiré.
Se que no es de este modo
como funcionan las cosas.
Que cuando uno da,
lo que recibe no importa.
Pero no puedo negarme
a mi mismo una cosa.
Me dolió mucho lo que hiciste
yo no merecía tal congoja.
Dios sabe cuanto me esforcé,
En demostrarte que eras la reina.
Pero en el feudo de las diosas,
No usa balanza quien hace las reglas.
Esto paso hace tiempo,
Solo que ahora me acuerdo.
Y sigo sin respuestas,
sobre el por que de los decretos.
Hasta nos unió una estrella fugaz
y apadrino nuestro camino.
Y no creíste en ello,
y cambiaste ese destino.
Igual nada puedo yo hacer.
No se puede obligar a nadie.
Es solo que ese año;
Haberte entregado tanto,
no me hizo tan feliz.
Me hizo bastante daño.
Ahora se hace poesía,
La traba de tal sentimiento.
Son recuerdos que me marcan,
Para seguir escribiendo el cuento.
viernes, 11 de octubre de 2013
El celeste de esos ojos
Una vez me tope sin quererlo.
Con una mirada celeste.
El impacto ahondó en mi cuerpo,
Cuando el contacto hizo presente.
Fué tan preciosa que quedé inmóvil,
como una estatua sin razón.
Me pegó fuerte el vistazo,
y lo guarde en mi corazón.
Como una eufoglia efervescente.
O un regalo del señor.
O una eterna serenidad.
Que demostraba feliz su suerte.
Como me gustaría,
revivir ese momento.
Cuando el iris de esos ojos,
iluminaron todo el cielo.
O era todo el cielo,
Que ponía su color,
En esos ojos celestes,
Que me miraban desde dios.
Por favor,
¡Que linda experiencia!
¡Que belleza por favor!
Con una mirada celeste.
El impacto ahondó en mi cuerpo,
Cuando el contacto hizo presente.
Fué tan preciosa que quedé inmóvil,
como una estatua sin razón.
Me pegó fuerte el vistazo,
y lo guarde en mi corazón.
Como una eufoglia efervescente.
O un regalo del señor.
O una eterna serenidad.
Que demostraba feliz su suerte.
Como me gustaría,
revivir ese momento.
Cuando el iris de esos ojos,
iluminaron todo el cielo.
O era todo el cielo,
Que ponía su color,
En esos ojos celestes,
Que me miraban desde dios.
Por favor,
¡Que linda experiencia!
¡Que belleza por favor!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)