lunes, 10 de febrero de 2014

Alcohol

Me han dicho cosas sobre el alcohol.
Cosas sobre las vibraciones.
Cosas que lo maldicen.

Mas yo creo que es una puerta.
Podes cerrarla y encerrarte.
Y llorar el dolor de tus emociones.
O podes abrirla y ayudarte.
A compartir tus oportunidades.

No es el alcohol el mal de nuestros días.
Es el calabozo,
Donde dejamos perpetuas las cuestiones,
Mas internas del corazón.
Cuando los gritos de ellas
Se escuchan hasta el sol.

Este fermento tiene un poder.
Una característica.
Te da el espacio para el olvido.
Hace un agujero en el dolor.
O lo potencia.
Y te lo muestra de cerca.
Para que tengas la reacción,
de atravesarlo como un héroe.
Y empezar otra función.


No es solo para escapar.
U olvidar.
También sucede que a veces.
Se miran fijo.
Emociones y alcohol.
Se pelean.
Se amigan.
Pero interactúan.


¿No es ese el verbo?