martes, 11 de febrero de 2014
Las columnas
Yo abrazaba las columnas.
Afirmando que la estructura,
Todo el orden mantenía.
Y no había siquiera salido.
A sentir el calor de la mañana.
Ni mucho menos a la ventana.
A ver la luz del día.
¿Te preguntaste quien sos?
O te dieron el lugar y lo aceptaste.
Sin siquiera preguntarte en lo mas íntimo.
¿Es esto lo que yo creo?
¿Tiene lugar mi arte?
El mundo en que vivimos.
Viene armado de antemano.
Desde antes que nacemos.
Ya hemos sido nombrados.
El mundo de hoy en día viene demostrando.
Que esta armado para cuadrados.
Si hasta el tiempo tiene limite.
Y el futuro,
comprado.
¿Hasta que punto?
¿Cual es la línea?
¿Por que hay divisiones
Que te retan en la duela?
Si lo único a intentar.
Es estar bien. Ser feliz.
¿Por que tanto quilombo?
Hay que ayudarnos entre nosotros,
A salir de este circuito,
Para ver el problema desde afuera.
Y encontrar respuesta en el instinto,
Y acabar con esta quimera,
Que nos regala la abundancia.
La que enseña que la arrogancia.
Es el camino de la vida.
A mi me cuesta creerlo.
Pero si estoy equivocado.
Pido que me lo demuestren.
Mas no con deudas, faltas o fallas.
Demuestrenme que estoy equivocado.
Con el mas fiel de los abrazos.
Si vosotros demostráis que es ese abrazo,
La musa de todo este desorden.
Juraré yo ofrecerme a la hoguera.
O arrojarme a los leones.