lunes, 10 de marzo de 2014

El viento me sopla en la cara.


En el pasto de un campo virgen
Con las nubes como testigos
Rezo para mantener un siglo
La sensación por la que he venido.

Aunque aflore en mi sangre,
El recuerdo de lo que sido antes.
Se que es la vil ilusión de mi mente,
De que el camino recorrido.
No es el que hubiese querido.

Y es el viento que me recuerda ingrato,
Que nada se mantiene constante.
Que para eso existe el tiempo.
Que la vida no es desastre.
Que para eso hay un mundo.
Y que hagamos cada uno nuestro arte.

Y esos recuerdos que vuelven,
Le rezan como yo a las nubes.
Quieren quedarse.

El viento me sopla en la cara,
Para traerme otra vez al campo.
Y contarme que lo he pasado,
para ahora, no volver a equivocarme.

Y sigo sin creerle.