lunes, 3 de julio de 2017

El miercoles

Los miércoles el bar de los malandras se llenaba de sucios.
Un charco de agua reflejaba en el piso los rostros podridos y reventados contra años de malas desiciones. Las mesas llenas de estúpidos y los vasos llenos de muerte enternecían aún hasta al mas desalmado asesino de niños.
Polvo, pestes y perros jugaban al envido por centavos. Quizás para darle valor a algún ganador, que ya no sentía valor.
El miércoles 6 de Julio de 1977, cuenta el chueco Zanón, que ante las miradas borrachas de todos, entró El Cristo por la puerta principal. Un instante perenne quedó suspendido en el ambiente. Nadie se movió. Solo un viejo con ochenta y siete vidas de gato se levantó en el fondo. Le dio un trago a su hierro quina y pidió otro vaso mas.
Los mas cercanos dicen que rezó tosiendo. Se dirigió hacia la puerta que da al oeste y antes de salir soltó hacia El Cristo: Ahí le dejo un trago de esta vida. A este lo pago yo. Y el alma se le desprendió del pecho.