martes, 13 de agosto de 2019

Free Walking Tour


Vengo de un Free Walking Tour en el distrito de Barranco, en Lima, Perú. Me siento solo. En soledad. Son momentos pienso, y como aprendí, hay que pasarle por el medio a la vida entera. Y hoy me toca sentirme solo. Es tan fugaz conocer gente viajando que en un día podes pasar de la compañía a la soledad mas rápido que un pedo. Sin saber que cruzaste la línea te enconarás solo, o al revés, lleno de energía con nuevos amigos.
Anoche fuí a ver una Big Band de Jazz. La Tempo Big Band. 18 músicos tocando a dos metros de distancia, volando los pelos literalmente. Eso fue emocionante, tocaron en un bar de categoría top five. Un litro de cerveza me costó 20 soles. Éramos 3. Tomamos un vaso cada uno, y cuando el camarero vio que no íbamos a consumir mas, vino a comentar que la entrada era gratis, pero que había que consumir 20 soles por persona. ¡Ah bueno! Nadie nos avisó, dijo la italiana que estaba al lado de mi. Yo le vi en la mirada que lo decía para sacarnos de la mesa, le respondí que bueno, y me quedé ahí sentado. Todos nos quedamos sentados. Y si venía de nuevo, estaba dispuesto a decirle, sacame de acá con la seguridad, porque claramente fuimos a los únicos a los que nos lo dijo. Eso pasa cuando las categorías sociales son muy significativas, y nuestra apariencia no era parte del lugar. O pensándolo bien si la era, pero el camarero vio que no gastamos mucho y nos quizo birlar del lugar.
No lo logró.
Hoy me levanté temprano, mi turno en el hostel es a la noche. Tengo el día libre hasta las 4 de la tarde y además salió el sol. Es el primer día en el que me siento bien. El solcito está acariciandome la cara mientras escribo. Menuda tranquilidad. A la mañana llegaron a desayunar unos huéspedes, una pareja de argentinos, y que la chica resultó ser la medalla de plata en los juegos panamericanos de lima 2019 en carreras de windsurf. Toma para vos. Con ella y su pareja fuimos a hacer un Free Walking Tour. Es un tour para turistas en el cual te explican la historia del barrio, y de las atracciones turísticas. Conocí gente muy linda. Yo me enamoro al instante. Ahí me enamoré dos veces. Record sudamericano en enamoramiento. Igual el enamoramiento duró muy poco, porque en estos Tours se suele dar una propina al que explica el recorrido, y yo sabiendo eso, me la pasaba pensando que cuando llegue el momento, le iba a decir que no tenía un mango. Llegó, se lo dije, y se rió. Es normal que pase, no hay problema me dijo. Un capo. Esos tours son generalmente para turistas de otros países, son dados en inglés, y ellos vienen con dinero. Yo soy una mezcla de hippie y de multimillonario que le encanta ir a comer a restaurantes. Me la rebusco como puedo. Así pues, como dicen acá en Lima, que cuando todos le propinaban entre 20 y 50 soles, yo solo le dí la mano. Le expliqué. Y él sonrió. Perdón, si hubiese podido le hubiese dado dinero.
Se terminó el Tour, me despedí de las amistades que hice en dos horas, de las cuales de algunas me enamoré por cinco minutos, y volví al hostel. Llegué y me había olvidado la llave. Toqué timbre. Me abrió Gustavo, me senté, tocaron el timbre. Fui a abrir, era Cory.
  • ¿Como estas Cory?
  • Eh, no muy bien.
  • ¿Que te pasó?
  • Mi mochila, fui a la playa. Me dijo en un castellano californiano.
  • ¿Te la robaron?
  • Eh si, me di vuelta y ya no estaba.
  • ¿Tenía algo de valor?
  • Si, mi dinero, mis tarjetas.

Pucha. Cuando uno viaja hay que estar precavido.