domingo, 11 de agosto de 2019

El living donde baila el viento


Acá de nuevo. Yo con yo. En Lima, Perú. No paro de conocer personas de todo el mundo. Estoy en un hostel haciendo un voluntariado, el tercero en esta ciudad invernal. Hoy me desperté con la mamá del dueño regañando con fuerza a quién estaba lavando la ropa. Ella vive en el mismo predio y dice que le gastan mucho agua, la boleta del agua y de la electricidad sube y sube, y a ella nadie le paga. Lo particular es que debería decirle al hijo. Que es el dueño del hostel. Pero se lo comió de frente Gustavo, que trabaja en el hostel. Vida de hostel. El clima. Siempre igual. Nublado hasta la masindanga. Hace dos meses que no veo el sol y ya estoy dudando si no se habrá apagado. Porque acá garúa todo el invierno. "Hasta noviembre" te dicen cuando hablás sobre el clima. Pero no se que creer ya, porque cuando pregunto sobre cuantas personas vivían en Lima, uno me dijo 5 millones, otro me dijo 15, y otro me dijo 10. Y todos aseguraban estar seguros. Que macana. Ahora quién sabe.
Así empieza La vuelta al mundo no se como. Pero escrito dentro de esta página en la que me hago el poeta y que hace de cuna para este proyecto que mantiene todas mis energías convulsionadas y trabajando el ritmo de la esperanza, la incertidumbre, la gracia y el miedo.