Nunca había notado que algunos sentimientos de falta de buenas compañías, o de "saudade" si voce fala portugués. Con él siempre nos reuníamos en Argentina, en la ciudad de donde soy oriundo y tocábamos miles de canciones. Hoy hice sonar una melodía hecha por él y algo me sopló la razón. Llegué a un lugar que hacía tiempo me negaba a llegar. Llegué a la puerta por donde pasa el llanto. Yo no se. Llegué ahí a través de su melodía. Me alumbró el camino. Y mientras estaba cantando me quebré. Llegué ahí. Al límite. Y abrí la puerta. Me empezaron a salir lagrimas y un afluente de energía estancada despertó después de haberse convertido en piedra. Un vómito de flores y espinas que me lastimaba la cabeza pero me descargaba el corazón me brotó de las tripas. Yo no se, si eso es magia o lo que sea. Pero la melodía me acompañó, me enseñó, me limpió. Me agrandó la conciencia.
Yo no se. Yo nunca se.